Ser madre o padre de un niño o niña es todo un reto. A veces puede ser realmente complicado, pero hay algunas herramientas que pueden facilitar que nuestros hijos e hijas nos entiendan mejor. Para ello, realicé una serie de tarjetas de rutina para niños personalizadas para mi hija.

La idea era crear un panel donde mi hija, que en aquel momento había cumplido los dos años (¡los terribles dos!) viera con claridad cuáles eran los pasos de nuestra rutina por la mañana y por tanto, pudiera anticipar lo que iba a suceder. De esta forma tan visual, ella podía estar más tranquila, sabiendo de antemano cuáles eran los pasos y de esta forma mejoramos muchísimo nuestras rutinas por las mañanas, que era cuando teníamos más prisa y más estresados estábamos para poder llegar a tiempo al trabajo.

Las ilustraciones las hice con retratos sencillos de nosotros realizando cada paso, de forma que ella pudiera identificar todo visualmente. Después de realizar los bocetos, pinté con acuarela y lápices de colores cada una de las tarjetas y las plastifiqué para no se rompieran fácilmente.
Las tarjetas de rutina que eran esenciales en la rutina de mañana, para nosotros eran:
- Me como el desayuno
- Me cepillo los dientes
- Me cambio el pañal
- Me visto
- Me peino
- Me voy al cole
Estos eran los pasos que a nosotros nos funcionaban. La clave está en ponerle el panel a los niños donde puedan verlo y añadir una forma de ir marcando las que ya se han completado. En nuestro caso cree un panel en fieltro con solapas y velcro para ir tapando las que ya se habían completado. Lo pusimos en la nevera y ella podía ver en todo momento qué se había hecho, que iba a continuación y lo que faltaba para irnos de casa. De esta forma, la frustración, las perretas, llantos y «peleas» se redujeron considerablemente y fue mucho más fácil para todos.

Cuando somos padres y queremos hacer una «crianza respetuosa» lo ideal es ir encontrando herramientas como estas Tarjetas de rutina para niños personalizadas que nos ayuden a buscar caminos alternativos a los gritos, al «porque lo digo yo» (que a veces no queda otra que soltarlo jajajaja) y aunque no somos perfectos y a veces gritamos y nos enfadamos también, siempre intentamos que esa disciplina, los límites y las rutinas se sigan de la mejor forma posible, desde el respeto y desde el entendimiento que los niños no son adultos, que sus cerebros funcionan de una forma diferente a la nuestra, que están en desarrollo y que no es «se están portando mal» sino que no terminan de entender lo que queremos de ellos.

Si estás interesada o interesado en encargar unas tarjetas similares que funcionen para tu familia, no dudes en escribirme. Esteré encantada de resolver tus dudas.






